¿Qué decir? ¿Por dónde empezar?
¿Por qué auto imponerse llenar otra hoja en blanco?
Con lo que cuesta atrapar esas resbaladizas estrellas fugaces…
y luego escurrir su irresistible néctar divino.
¡La respuesta es el arte!
Quien ofrece sanación para el niño herido,
y promete recuerdo
para el hombre que mañana pasará al olvido.

90° al Infinito es mi jardín de luz y oscuridad
regado con el agua rojiza
fertilizante de las tierras
que brotan las flores del bien
con el sustrato de la imaginación.

Es el santuario inmortal
donde los ángeles y demonios del inconsciente
ascienden a la vida y toman exóticas formas.
Un lugar sagrado a la vista de todos,
en lo más alto del cielo,
donde nacen y mueren las estrellas,
donde juegan a las escondidas el sol y la luna.

Acá no se permiten los disfraces,
la censura ni limitaciones,
Solo la desnudes del alma
condensada en su estado más puro,
cayendo,
bailando
y a veces hasta flotando
entre las dos eternidades supremas,
90° al Infinito.